|
Tres encuentros y un bombo con platillos |
|
|
|
|
escrito por Anais i
|
|
jueves, 28 de abril de 2005 |
 El bombo con platillo de marras Uno: El martes 1º de febrero decidí llevarme el bombo con platillos con
el que iba a tocar durante el Carnaval a mi casa para pintarle en los
parches un “Niño Azul” (el personaje de Rep) y la Calavera que es el
logotipo de Die tonten Hosen (una de mis bandas favoritas) Como casi
siempre después de los ensayos, junto con otros compañeros de
Atrevidos, fuimos a comer al Club Eros. El bombo quedó esperando en un
rincón. Cuando salíamos del Club, un señor mayor que estaba también
había estado comiendo allí, se me acercó y me dice:
- Señorita, ¿me presta la masa y platillo? Quiero ver si todavía me acuerdo.
- Sí – le contesté, y le di la masa, el platillo y el bombo.
Cuando empezó a tocar, muchos de los que estaban se pusieron a bailar. Debe haber tocado un par de minutos.
- Gracias. Soy de Palermo, barrio murguero, ¿vió? No podía no tocar…-
me dijo al devolverme las cosas, con una cara de felicidad que pocas
veces se ve.
Y nos abrazamos fuerte, fuerte. Todos aplaudían.
Dos: El jueves 3 de febrero salí de mi casa rumbo al ensayo bastante
más temprano que de costumbre. Tenía que llevar el bombo con platillos
desde Gerli (un barrio del Gran Buenos Aires, en el límite entre
Avellaneda y Lanús), barrio donde vivo, hasta Palermo. Para eso era
necesario tomar dos colectivos, el 74 y el 39, que a esa hora van
bastante completos. Mientras esperaba el 74 – colectivo que tarda
bastante en aparecer – un chico que pasaba se quedó mirando el bombo.
- ¿Es tuyo? – me preguntó.
- Sí – le consté.
- ¿Tocás en alguna murga?
- Sí, en Atrevidos por Costumbre, del barrio de Palermo.
- ¡Uy! ¡Qué bueno! Otra murguera en este lugar que nada de murgas ni
nada por el estilo. Con unos amigos estamos formando una murga en la
Plaza Rojas, nos juntamos los domingos a la tarde. ¿Por qué no te das
una vuelta un domingo de éstos?
- Bueno, gracias por la invitación.
Hasta que el 74 llegó, tuvimos tiempo de charlar del Carnaval y de intercambiarnos las direcciones de corro electrónico.
Tres: Cuando tuve que bajar del 74, en Av. Patricios y Rocha, para
tomar el 39, tuve un pequeño inconveniente. En mi bolso tengo algunas
chucherías conlgando, entre ellas un espanta pesadillas de hilo
trenzado. El espanta pesadillas se enganchó en uno de los sunchos de
bombo en el momento que estaba parada delante de la puerta para
bajarme, de modo tal que no podía soltarlo ni maniobrar con el bombo
para bajar. Otra chica que bajaba en la misma parada, con una sonrisa
me dijo:
- Soltá que yo te ayudo, es complicado viajar con estos bichos en el bondi.
- Gracias- le constesté también con una sonrisa.
- Canto en Los Amantes de La Boca, hoy es nuestro último ensayo antes
del Carnaval. Cuando te ví con el bombo ahí trabada, no pude no
ayudarte. ¿De dónde sos?
- De Palermo, de Atrevidos por Costumbre.
- Tenés un viaje todavía hasta Palermo, suerte.
Cuatro: Sí, es verdad que el viaje Palermo – Gerli – Palermo con el
bombo fue complicado. Pero estos tres encuentros valieron la pena. Y,
además, mis parches quedaron re- lindos. |
|
Modificado el ( lunes, 16 de mayo de 2005 )
|