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escrito por Beatriz Kiddo
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jueves, 28 de abril de 2005 |
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Relato del 3er día de Carnaval
12-02-05
Más temprano que nunca, casi sin respetar el "horario de murga" (osea, a horario), y con nubarrones grises invadiendo el cielo de la ciudad resaltando aun más las pinturas coloridas en las caras de los murgueros, los atrevidos nos preparábamos para la primer salida del sábado 12 en Villa Urquiza (Triunvirato y Olazábal).
Irónicamente, estaba todo listo a tiempo pero los micros no llegaban a la cortada. Un poco de desesperación y... llegó el primero, llegó el segundo... ¿Y el tercero?... Las chicas tuvieron que viajar en el mismo micro que las mascotas. Los chicos, cómodos en un micro sólo para ellos, y hasta con un equipo de música, empezaron la fiesta ahí arriba.
Llegamos a Villa Urquiza adonde, además de llegar el micro faltante, llegó la lluvia.
Que salimos,.. que no salimos,.. que se arruinan los trajes y al otro día venía la evaluación,.. De repente, entre bombos y platillos, paró de llover. Los murgueros mirábamos con desconfianza el empedrado empapado, pensando en que era muy fácil patinarse... y quedar tendidos en el piso mirando las nubes pasar... ¿y el escenario? ... a medio armar, cubriendo todo para que no se mojen los equipos… Pero nada, nada podía ya detener a este murgón del barrio de Palermo (no por nada somos atrevidos...).
Entre la espuma, la humedad y el humo de los chorizos, la murga desfiló con el estilo que la caracteriza, despertando los aplausos calurosos del público de este barrio murguero.
Luego de la retirada reapareció la lluvia. Una lluvia finita que nos preocupaba, mirábamos ansiosos al cielo, ¿y los micros? Están dando la vuelta, ya llegan.
Llegaron al fin y partimos apuradísimos para el Bajo Belgrano (Pampa y Húsares). Se escuchaban las quejas de chicos y chicas que querían viajar todos mezclados, sin distinción de sexo ni religión... parte del folclore del carnaval y el aliciente de que estábamos muy cerca del día de los enamorados...
Ni bien pararon los micros la murga se formó y empezaron a sonar los bombos y los silbatos, mientras que más de media murga seguía aun en los micros... al darse cuenta bajaron corriendo y entre carcajadas y agitación, como es “costumbre”, la murga empezó con todo menos con lluvia (por suerte).
La presentación fue de las mejores. El calor del público, contrastando la húmeda noche, nos dio la fuerza que necesitamos los murgueros para bailar con pilas la segunda de tres salidas. La retirada fue muy intensa, toda la murga parecía poseída por Dios Momo, admirable. Los aplausos, casi tapaban a los bombos... y así, le dejamos bien calentito el lugar a los Cachafaces que iban a hacer su presentación después de nosotros.
Muy orgullosos, partimos hacia el último corso de la noche en el barrio de Belgrano (Juramento y O`higgins), lo mejor estaba aun por llegar.
Ya estábamos cansados, pero al ver a tanta gente esperando la actuación, nos hidratamos y fuimos al frente para seguir dando lo mejor.
Otra vez, la salida fue un culto a Momo, a la diversión popular, Todo fue impecable, bombos, redoblantes, bailarines y bailarinas, las mascotas (que son realmente “todo terreno”) y un marco increíble de público ávido de murga, una excelente organización, y un sonido para disfrutar de nuestras canciones como pocos. Y presente en el centro de todo, el espíritu “atrevido” que arrasa.
Llegó la despedida y con nuestro último aliento hicimos estallar el aplauso y la admiración de los presentes, para retirarnos con estilo, muertos de cansancio y felices. De vuelta a los micros y a Palermo.
Para culminar la jornada, el Gallego nos llevó a todos a comer milanesas de pollo con papas fritas, ensalada, gaseosas, cerveza, tortas... ¡Qué nivel!
Tuvimos lo que se dice “un gran y merecido banquete atrevido”.
Beatriz Kiddo .
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Modificado el ( sábado, 04 de junio de 2005 )
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